PENSAMIENTO ANCESTRAL Y TRUEKE

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Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta:   ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve.

Don Juan Matus.


La crisis total que nos amenaza a nosotros, a nuestro mundo e incluso a nuestra biosfera, fluye de la esencia misma de nuestra cultura: el “mito original” sobre el cual ha sido construida.

El «mito original» adquiere el rol de ente normativo y, por lo tanto generador de cultura, según el relato del acontecimiento en el libro del Génesis:

«… Dios los bendijo diciendo: Creced y multiplicaos, llenad la tierra y dominadla»

Génesis, capítulo 1 versículo 28.

Este mandato otorgó sanción divina, por lo menos dentro de la cultura Occidental a lo que habría de convertirse en aspiraciones ilimitadas de expansión y conquista, que inevitablemente desembocaron en dominio, explotación y en el establecimiento de jerarquías de clase.

El hecho indiscutible es que los seres humanos, especialmente los hombres, como también lo indica  el relato del Génesis, fueron puestos por encima de la naturaleza que se extendía a su alrededor con el propósito exclusivo de servirlos. El mandato era de someter a la naturaleza, y como tal sólo podía estimular acciones y emociones de arrogancia y desdén para con el entorno, así como para aquellos seres humanos más débiles o menos inclinados a involucrarse en juegos de poder y dominio.

Un «mito original», debido al programa teleológico que implica, es un generador de cultura; incluso  de una cultura -y esto deber enfatizarse- que, siendo capaz de dar vida y fuerza a una racionalidad adversa al mito, paradójicamente llega a su aparente madurez cuando el comportamiento humano se hace congruente con el «mito original», por mucho que éste haya sido olvidado, invalidado o abolido por una nueva racionalidad que, de hecho, nunca es nueva sino siempre antigua.

“Lo imaginario influye en las concepciones sociales más “científicas”, al igual que sobre las más “utópicas”. Estamos condicionados por la idea que nos hacemos del futuro”.

Rene Loureau

“Muchas discusiones infructuosas sobre la naturaleza de las expectativas podrían evitarse reconociendo desde el primer momento que las acciones conscientes del hombre son el resultado de sus creencias y de ninguna otra cosa”.

Nicholas Georgescu-Roegen

Las ideologías, especialmente las que se consideran a sí mismas como científicas, surgen inevitablemente como oposición al mito. No obstante, incluso al negarlo no logran eliminar su influencia (tal vez podríamos decir su «hechizo»), por la sencilla razón de que sus armas y argumentos racionales son parte intrínseca del ente cultural que el mito ha generado.

Sin embargo, resulta curioso que en relación con las inquietudes ecológicas o ambientales, ninguna ideología haya desacreditado la potencia del «mito original». En primer lugar, todas aceptan el crecimiento como indispensable, aunque difieren en cuanto a las formas y mecanismos más adecuados para la distribución de sus frutos. En segundo lugar, todas limitan sus inquietudes filosófico-políticas primarias a las relaciones de poder entre los hombres, a la vez que ignoran el poder directo que, tanto la naturaleza como la tecnología al nivel existencial, son capaces de ejercer en el destino de la humanidad. De hecho esto significa «ignorar dos de los tres factores básicos en el drama de la historia humana». En tercer lugar, todas cultivan una admiración ilimitada por la tecnología en cuanto instrumento para resolver problemas. Finalmente están de acuerdo en que uno de los medios inevitables para lograr un destino humano superior reside en el control y dominio de la naturaleza, para lo cual la tecnología representa de nuevo el arma principal.

Podría concluirse de lo antedicho que, aunque las ideologías difieren en su interpretación de las relaciones de poder entre los seres humanos, son básicamente iguales en cuanto al papel que asignan a la naturaleza, así como a la tecnología.

EL TRUEKE ES LEY DE ORIGEN

Lo cierto es que sabemos más de la Comuna de París que del Tawantinsuyo, tenemos la costumbre de mirar más para fuera que para dentro de esta tierrita que pisamos.

Vemos que todos los modelos económicos clásicos están fundados en el génesis occidental donde el hombre aparece por encima de la naturaleza y solo ha establecido prácticas  de dominación y conquista con su entorno.

Sin embargo aquí en Amerika podemos elegir entre todas las génesis de nuestras naciones indígenas, que poseen una belleza poética y fantástica muy distinta, pero que tienen algo en común, todas conciben al hombre como parte de la naturaleza.

Siempre nos hemos considerado como una parte mas de la totalidad del cosmos, por eso convivimos de igual a igual con la naturaleza y con nuestros semejantes. Durante milenios hemos sabido cultivar la vida en abundancia, sin explotar ni dañar .

Nunca hemos tenido el ego de considerarnos los “reyes de la creación”, es por eso que surge en nuestra vivencia espiritual, el respeto y la armonía.

Debemos refundar míticamente nuestra Amerika, las naciones indígenas tienen una ética ecológica, UN CAPITAL ALTERNATIVO, un saber ancestral que enseñarnos, la mejor nueva era.

Cada pueblo originario de Amerika se reconoce, decíamos, como “parte de la creación” y no como el centro de ésta, creados  por una Causa Suprema que les dio una Ley de Origen que guía sus relaciones sociales y con la naturaleza.

El trueque es ley de origen. Puede confirmarlo cada anciano sabedor en el mambeo de la palabra sagrada. Allí se funda su legitimidad y su legalidad. Tiene la fundamentación ética y ecológica del Pensamiento Ancestral de Amerika. Está directamente autorizado de arriba.

Los mercados locales de intercambio solidario basados en trueque están en la memoria ancestral porque siempre fueron nuestro sistema económico.

“La comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más Americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las primeras gentes, pero también pertenece a los tiempos que vienen y presiente un nuevo Nuevo Mundo.”

Eduardo Galeano

La economía ancestral se basaba en el equilibrio de las necesidades del Pueblo y los recursos naturales.

Nuestros ancestros han desarrollado nuestra propia filosofía de vida, nuestra ciencia y tecnología, nuestra espiritualidad. Ellos han sabido forjar nuestro destino de acuerdo a nuestro propio pensamiento, a nuestra propia planificación de nuestro espacio territorial, de acuerdo a nuestros propios principios de  reciprocidad, intercambio y complementariedad de la economía, de acuerdo a nuestras propias características culturales y espirituales, para la prosperidad y felicidad de nuestros pueblos.

Se habla de un nuevo localismo y no es ninguna novedad, miles de comunidades locales, interconectadas, compartían esta América antes de la llegada del pensamiento occidental.

Ahora sólo tenemos unas pocas y tristes naciones, saqueadas, ofendidas, humilladas, desangradas.

Que vuelva a haber  en nuestra América, grandes cultivos de maíz, cuarenta variedades de papa y la comida que necesitemos para alimentar a nuestros hijos. Ampliar nuestro merkado de trueke con clases de lenguas nativas, ceremonias y danzas americanas, tenemos nuestros propios magos o chamanes y ahora nuestros propios capitales redefinidos por nuestra creatividad y capacidad de trabajo y por la Pachamama, nuestra madre tierra.

Hagamos los pagamentos pero a nuestros dioses y no a su único dios: el dinero.  No seamos monoteístas del mercado sino politeístas del espíritu.

El dinero es el obstáculo entre la necesidad

y el satisfactor.

El trueke es el puente que salva ese obstáculo.

Sólo debemos cambiar de actitud, reflexionar sobre  todas las aberraciones que hemos cometido  en nombre de la razón y de nuestros egos grandes como catedrales, abandonar paulatinamente  la forma occidental y cristiana de creernos el centro del universo.  Comencemos con la tarea  de despertar de la sensibilidad en los seres humanos.

Sólo así detendremos nuestro ataque violento contra la vida.

Tenemos que recuperar la mística americana como MESTIZOS (mezclas que somos no quedando ya nadie puro). Recordemos que somos todos un solo corazón y que estamos juntos, nos duele la misma herida… que solo juntos podemos sanar…

y como dice el abuelo del amazonas “vengan todos, no se quede ni uno ni dos, abuelas,  abuelos, hijos, hijas que llegó el amanecer, llegó la aurora es el tiempo del despertar”

No nos hemos olvidado de nada, no debemos nada. Tenemos la fuerza basada aquí, de pie al sol,

Todo el mestizaje con las manos alzadas recibiendo la luz…

Amanecerá y veremos !!

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