Eduardo Galeano (1940 –

GaleanoÚSELO Y TÍRELO

“Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan, y ese lugar es mañana. Suenan muy futuras ciertas voces del pasado americano muy pasado. Las antiguas voces, pongamos por caso, que todavía nos dicen que somos hijos de la tierra, y que la madre no se vende ni se alquila. Mientras llueven pájaros muertos sobre la Ciudad de México, y se convierten los ríos en cloacas, los mares en basureros y las selvas en desiertos, esas voces porfiadamente vivas nos anuncian otro mundo que no es este mundo envenenador del agua, el suelo, el aire y el alma.

También nos anuncian otro mundo posible las voces antiguas que nos hablan de comunidad. La comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las primeras gentes, pero también pertenece a los tiempos que vienen y presiente un nuevo Nuevo Mundo. Porque nada hay menos foráneo que el socialismo en estas tierras nuestras. Foráneo es, en cambio, el capitalismo: como la viruela, como la gripe, vino de afuera.”

“Las voces porfiadamente vivas” ( tomado de El libro de los abrazos)

Eduardo Galeano nació en Montevideo, Uruguay, en 1940. En su ciudad natal fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época. En Buenos Aires, Argentina, fundó y dirigió la revista Crisis. Estuvo exiliado en Argentina y España, desde 1973. A principios de 1985 regresó al Uruguay. Es autor de varios libros, traducidos a diversas lenguas, entre ellos, Las venas abiertas de América Latina (1971), Vagamundo (1973), La canción de nosotros (1975), Días y noches de amor y de guerra (1978), la trilogía Memoria del Fuego (Los nacimientos, 1982; Las caras y las máscaras, 1984; y El Siglo del viento, 1986), El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes(1993). También publicó dos recopilaciones de artículos y ensayos: Nosotros decimos no (1989) y Ser como ellos (1992).

Ha recibido en dos oportunidades el premio Casa de las Américas. La trilogía Memoria del Fuego fue premiada por el Ministerio de Cultura del Uruguay y recibió el American Book Award (Washington University, USA) en 1989.

Úselo y tírelo es el título de uno de los últimos libros de Eduardo Galeano, publicado por la editorial planeta en su Biblioteca de Ecología.

¿Por qué este título? Dejemos que el propio autor nos lo diga…..

“¿El planeta? Úselo y tírelo. En el reino de lo efímero, todo se convierte inmediatamente en chatarra.

Para que bien se multipliquen la demanda, las deudas y las ganancias, las cosas se agotan en un santiamén, como las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza al mercado. El modelo del año pasado es una antigüedad de museo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales, proclama el norte del mundo, y los televisores, predicadores electrónicos, difunden el evangelio de la modernización. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, deja paso a la vergüenza de no tener; y el sur, basurero del norte, hace todo lo posible por convertirse en su caricatura.

Pero la sociedad de consumo invita a una fiesta prohibida. Las fulgurantes burbujas se estrellan contra los altos muros de la realidad. La poca naturaleza que le queda al mundo, maltrecha y al borde del agotamiento, no podría sustentar el delirio del supermercado universal; al fin y al cabo la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar el equilibrio de la economía mundial mediante sus brazos baratos y sus productos a precio de ganga: brazos y productos que se cotizan cada día peor mientras la tecnología suprime mano de obra y sustituye materias primas en los laboratorios. En un mundo unificado por el dinero, la modernización expulsa mucha más gente que la que integra.”

Este libro, reúne textos de diferentes libros de Eduardo Galeano, agregando unos artículos recientes donde el autor depura con los años sus temáticas contra el capitalismo y su funcionamiento……Como dice en una parte del libro “La división internacional del trabajo no se fue estructurando por mano y gracia del Espíritu Santo, sino por obra de los hombres, o, más precisamente, a causa del desarrollo mundial del capitalismo.”

Veamos….

“Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo. Extirpación del comunismo, implantación del consumismo: la operación ha sido un éxito, pero el paciente se está muriendo.

La vida es algo que ocurre mientras uno está ocupado haciendo otras cosas, decía John Lennon.

En nuestra época, signada por la confusión de los medios y los fines, no se trabaja para vivir: se vive para trabajar. Unos trabajan cada vez más porque necesitan más que lo que consumen; y otros trabajan cada vez más para seguir consumiendo más que lo que necesitan.

“El mundo de nuestros días es la obra maestra de una escuela artística que podríamos llamar el realismo capitalista. En su infinita generosidad, el sistema nos otorga a todos la libertad de aceptarlo o aceptarlo, pero el ochenta por ciento de la humanidad tiene prohibido el ingreso a la sociedad de consumo. Se puede verla por televisión, eso sí: quien no consume cosas, consume fantasías de consumo.”

“¿La riqueza conduce a la libertad, o multiplica el miedo a la libertad?. Ser es tener dice el sistema. Y la trampa consiste en que quien más tiene, más quiere, y en resumidas cuentas las personas terminan perteneciendo a las cosas y trabajando a sus órdenes. El modelo de vida de la sociedad de consumo, que hoy día se impone como modelo único en escala universal, convierte al tiempo en un recurso económico, cada vez más escaso y más caro: el tiempo se vende, se alquila, se invierte. Pero ¿quién es el dueño del tiempo?.

El automóvil, el televisor, el vídeo, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para ganar tiempo o para pasar el tiempo, se apoderan del tiempo.

No se necesita ser sabio en economía. Basta el sentido común para suponer que el progreso tecnológico, al multiplicar la productividad, disminuye el tiempo de trabajo.  El sentido común no ha previsto, sin embargo, el pánico al tiempo libre, ni las trampas del consumo, ni el poder manipulador de la publicidad.”

Refiriéndose a la deuda externa y a Mestizoamérika…

“No hay manera de apagar la sed de esa vasija agujereada: cuanto más pagamos, más debemos, y cuanto más debemos, mejor obedecemos. La asfixia financiera obliga al negocio de jugo rápido, que exprime en plan bestia a la naturaleza y a la gente y que al precio de la devastación ofrece divisas inmediatas y ganancias a corto plazo.

Así se veta el desarrollo hacia adentro y se desprecia al mercado interno y a las tradiciones locales, sinónimas de atraso, mientras tierras y pueblos son sacrificados, en nombre de la modernización, al pie de los altares del mercado internacional. Las materias primas y los alimentos se entregan a precio de regalo, cada vez más a cambio de menos, en una historia de desarrollo hacia afuera que en América Latina lleva cinco siglos de mala vida aunque ahora mienta que es nueva –neoliberalismo, Nuevo Orden Mundial- y que sólo ha servido, a la vista está, para desarrollar colosales mamarrachos.

La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan  y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.

“La estructura combinada de la plantación funcionaba, y así funciona también el latifundio, como un colador armado para la evasión de las riquezas naturales. Al integrarse al mercado mundial, cada área conoció un ciclo dinámico; luego, por la competencia de otros productos sustitutivos, por el agotamiento de la tierra o por la aparición de otras zonas con mejores condiciones, sobrevino la decadencia. La cultura de la pobreza, la economía de subsistencia y el letargo son los precios que cobra, con el transcurso de los años, el impulso productivo original.

Cuanto más codiciado por el mercado mundial, mayor es la desgracia que un producto trae consigo al pueblo latinoamericano que, con su sacrificio, lo crea. La zona menos castigada por esta ley de acero, el Río de la Plata, que arrojaba cueros y luego carne y lana a las corrientes del mercado internacional, no ha podido, sin embargo, escapar de la jaula del subdesarrollo.”

“¿Cuál sería la evaluación del daño en países como los nuestros, que se han creído el cuento del mercado libre y dejan que el dinero se mueva como tigre suelto? ¿El daño que nos hace, y nos hará, un sistema que nos aturde de necesidades artificiales para que olvidemos nuestras necesidades reales? ¿Hasta dónde podría medirse? ¿Pueden medirse las mutilaciones del alma humana? ¿La multiplicación de la violencia, el envilecimiento de la vida cotidiana? Al Sur, estamos todavía a tiempo de preguntarnos si la diosa Productividad merece nuestras vidas.”

“Habrá que inventar un nuevo diccionario para el siglo que viene. La llamada democracia universal poco o nada tiene de democrática, como el llamado socialismo real poco o nada tenía de socialista. Nunca fue tan antidemocrática la distribución de los panes y los peces; hay para todos, pero comen pocos; y el ochenta por ciento de la humanidad está obligado a pagar la cuenta del derroche de los elegidos. El orden de los fuertes, consagrado en el vértice de la sociedad de consumo, convierte a los débiles en rehenes dominados por el miedo.”

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