EL CONSENSO: PARA COMPARTIR EL PODER Y CONSTRUIR COMUNIDAD

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Si se desea construir una comunidad sustentable, se deben contestar las siguientes preguntas:

¿quién toma las decisiones? y ¿cómo se toman las decisiones? El tomar decisiones claras con respecto a las cuestiones básicas del poder y del proceso mismo que vive un grupo puede convertir a un grupo de personas diversas en una comunidad fuerte, estable y llena de amor. Actualmente, hay cada vez más personas desilusionadas con las estructuras verticales en las cuales una minoría llena de poder toma las decisiones que conciernen a todos. Hasta el ideal democrático de la regla de mayoría resulta inadecuado ya que casi siempre genera una minoría desapoderada. En todo el mundo hay personas que están buscando formas de discutir y resolver problemas y de construir un futuro para los niños y las niñas que resulte ecológicamente adecuado y a la vez justo a nivel social.

El consenso es el proceso de toma de decisiones que mejor sustenta estas intenciones.

Este proceso se basa en la creencia de que cada individuo posee una parte de la verdad. Por lo tanto a cada miembro del grupo se le debe dar un tiempo y un espacio en el cual pueda hablar su verdad y en el cual se le escuche con respeto. Sin embargo, no se puede permitir que algunos individuos dominen al grupo. En el consenso, al igual que en los ecosistemas, cada individuo está regido por la comunidad más amplia y a la vez, la rige. En esta red de relaciones recíprocas se va creando la belleza y la fuerza del todo.

Esto no implica que el proceso del consenso automáticamente presuponga o confiera total paz y armonía en el interior de un grupo. Ante la profundidad de nuestra actual patología social y a la complejidad de las decisiones que enfrentamos, el conflicto resulta inevitable. De hecho, en los grupos auténticamente diversos, las diferencias son una indicación de su buen estado de salud y, a la vez, una invitación a la creatividad. Las principales metas del proceso de consenso son la resolución pacífica de los conflictos y el ir desarrollando decisiones a través de la colaboración de todos los miembros del grupo para que todos las apoyen.

Cinco elementos esenciales

El consenso, sin embargo, no es la panacea. No funciona para cualquier situación. Es necesario reunir cinco elementos esenciales para poder invocar el poder y la magia del consenso:

(1) la voluntad para compartir el poder;

(2) el compromiso consciente e informado con el proceso de consenso;

(3) una intención común;

(4) las agendas sólidas;

(5) una facilitación efectiva.

Examinemos brevemente cada uno de estos ingredientes básicos.

La voluntad para compartir el poder

Las personas que participan en un grupo de consenso deben estar dispuestas a dejar ir las jerarquías y los privilegios para funcionar como iguales. Por supuesto que se aceptan las contribuciones de expertos, de profesionales y de las personas mayores, pero no se les debe permitir acallar las voces de otros miembros del grupo. A las personas acostumbradas a dirigir, muchas veces les cuesta permitir que otros compartan el proceso de toma de decisiones. Piden que se les apoye con ideas, información, ayuda, pero sólo hablan de la igualdad y de los ideales participativos del consenso de dientes hacia afuera. Retener el poder para tomar decisiones, viola la integridad del proceso. (Ver «Consenso falso» para más sobre abusos del proceso)

El compromiso consciente e informado con el proceso de consenso

Debido a que el consenso es una forma de funcionar radicalmente distinta de la forma a la cual la mayoría de nosotros hemos sido condicionados, se necesita explicar el proceso con cuidado y se deben revisar sus principios fundamentales de manera periódica. El proceso funciona mejor en cuanto más miembros del grupo lo entiendan.

Por lo general, la primer decisión que un grupo toma por consenso es la decisión de usar el consenso o por lo menos probarlo por un tiempo determinado. La evaluación continua del proceso del grupo no sólo permite reconocer sus logros, sino que además identifica las áreas que se necesitan mejorar. Esta información es de gran importancia para el crecimiento y la auto-educación del grupo.

Una intención común

Si un grupo no cuenta con una intención globalizadora que unifique y enfoque sus esfuerzos, podrá estar girando indefinidamente sin llegar a ningún lado, y sus miembros estarán atrapados en la confusión, la frustración y la lucha entre los egos. Cuando se deteriora el proceso del grupo hasta llegar al enfrentamiento a gritos o cuando se debilita la motivación por la apatía o la desesperación, es importante poder decir: «No se olviden porqué estamos aquí». Con el tiempo puede ir cambiando la intención del grupo y quizás se necesite revisar la forma en que se plantea su misión, pero por lo menos todos deben saber qué es lo que está cambiando y por qué.

Agendas sólidas

El proceso de consenso se ve minado por: la falta de una agenda; una agenda controlada exclusivamente por uno o dos «líderes»; y las agendas mal preparadas. Representan una pérdida de tiempo para las personas involucradas, erosionan su confianza y reducen la efectividad del grupo. En contraposición, el grupo que designa a unas cuantas personas a preparar la agenda y que posteriormente de manera colectiva revisa la propuesta de agenda, si la considera necesaria y la adopta formalmente por consenso y se compromete a respetarla, es un grupo comprometido con su propio éxito.

Una facilitación efectiva

El facilitador es el guardián del proceso de consenso, es un dirigente-servidor cuya intención es ayudar al grupo a tomar las mejores decisiones posibles. El facilitador guía la discusión y, en esa calidad, no participa en ella. Debe esforzarse por permanecer neutro ante los temas que se discutan y por tratar a los miembros del grupo de manera imparcial sin mostrar favoritismos. El facilitador no está para dar respuestas, sino más bien para de manera reiterada hacer preguntas con la intención de igualar la participación (« ¿Se están expresando todos?), facilitar que se exprese la sabiduría del grupo (¿Hay alguna otra idea?), y aclarar la situación del grupo (¿Estamos listos(as) para pasar al siguiente punto?).

Para poder practicar el arte de la facilitación se requiere de paciencia, energía, la capacidad de mantener la calma frente al conflicto, buena memoria, buen sentido del humor, y amor verdadero por el grupo al cual esté sirviendo el facilitador.

El procedimiento para llegar al consenso

Jamás se vota en el proceso de consenso. Se introducen ideas o propuestas, se les discute y finalmente se llega al punto de tomar la decisión. Al tomar una decisión, los participantes de un grupo de consenso tienen tres opciones:

– Bloquear. Esta medida evita que se siga avanzando con la toma de decisión, por lo menos por un tiempo. Bloquear una decisión es algo serio que sólo se hace cuando realmente se crea que aceptar la propuesta pendiente implica una violación de los valores, la ética o la seguridad del grupo en su conjunto. Se debe usar el derecho a bloquear una decisión con sumo cuidado, es probable que a lo largo de la vida de un grupo se den tan solo tres o cuatros bloqueos. Si descubres que frecuentemente deseas bloquear una decisión, puede que estés en el grupo equivocado.

– Apartarse. Un individuo se aparta cuando a nivel personal no puede apoyar una propuesta pero siente que estaría bien que el resto del grupo la adoptara. Apartarse es una postura de no participación por principio que absuelve al individuo de cualquier responsabilidad en la implementación de la decisión en cuestión. Se deben anotar los nombres de las personas que se apartan en las memorias de la reunión. Si hay varias personas que deciden apartarse de una decisión, entonces no se puede considerar que se haya llegado a consenso.

– Dar consentimiento. Cuando todos los miembros del grupo (excepto aquellos que hayan decidido apartarse) dicen «sí» a una propuesta, se considera que se ha llegado a un consenso. Dar el consentimiento a una propuesta no implica necesariamente que a uno le encante cada aspecto de la propuesta, pero sí implica que, a pesar de los desacuerdos, uno está dispuesto a apoyar la decisión y permanecer solidario(a) con el grupo. Sólo se pueden cambiar las decisiones tomadas por consenso a través de otro consenso. Los grupos que tomen decisiones de esta manera tendrán una incomparable capacidad de ser agentes efectivos de transformación social.

Fuentes históricas

El proceso de consenso evolucionó de dos fuentes principales: algunas tribus indígenas de las Américas y La Sociedad de los Amigos («los cuáqueros»), un grupo religioso protestante que surgió en Inglaterra en el siglo diecisiete. La tradición indígena es principalmente oral y, como mucha de la cultura de las naciones originales de las Américas, fue destruida por los conquistadores europeos.

Pero la costumbre de sentarse en círculo para discutir los problemas de la comunidad antes de tomar una decisión ha persistido hasta la fecha. Un aspecto particular de la tradición indígena es el peso que tiene la voz de los ancianos además sus consejos toman en cuenta su conexión viva con la naturaleza. Recibimos de ellos la técnica del «bastón de la palabra» (talking stick).

Los quakeros tienen una creencia muy fuerte en la igualdad; creen que cada uno tiene la luz de Dios adentro y que nadie está «más alto» que los demás. Rechazan totalmente a la jerarquía – y por esto fueron encarcelados. Tienen una historia de más de 300 años de memorias por escrito de la toma de decisiones por consenso.

En los 60’s y 70″s los grupos alternativos, feministas y los comprometidos al cambio social empezaron a experimentar con el consenso. Pero no entendieron bien la estructura del proceso y perdieron mucho tiempo en discusiones largas, que muchas veces no llegaron a ningún lado. Además, el proceso perdió su base espiritual y tribal –  elementos importantes para que el proceso funcione bien.

Consenso falso

La palabra «consenso», al igual que las palabras «verde» y «natural» se está convirtiendo en parte del lenguaje de moda. Ha sido adoptada por aquellos que desean aparentar que están a la vanguardia y que son parte de la «onda» aunque en realidad no tengan la menor intención de compartir el poder de decisión. A veces se usa la palabra «consenso» como sinónimo de «la gran mayoría». En otros casos, personas bien intencionadas que no se han capacitado para usar el proceso de manera efectiva llegan a abusar del consenso. Hay que estar atentos para reconocer estas señales de advertencia y seguir los pasos que se recomiendan en letra itálica para no perder el tiempo ni angustiarse.

Nota especial para políticos (hacedores de políticas), altos ejecutivos, genios artistas y solitarios: si ya saben exactamente lo que quieren hacer, ya tienen los medios para implementar su plan sin necesidad de involucrar a otros o conseguir su apoyo, y / o no les interesa incluir las ideas de los demás, entonces sigan adelante por su propia cuenta. ¡Pero no insistan en llamarle consenso a eso!

* Participación sin implementación. Hay que tener cuidado con las audiencias públicas, reuniones de personal, reuniones de voluntarios, etc., en donde se está realizando un gran esfuerzo por conseguir «insumos» sin ningún compromiso con la implementación de las propuestas. Pregunta qué se va a hacer con las ideas y la información que se generen.

* Horarios y lugares inconvenientes. Cuando las reuniones se efectúan dentro del horario de trabajo, cuando en Montevideo. se discuten las políticas que afectan a los residentes del departamento de Artigas, o cuando se convoca a una reunión a último minuto, automáticamente se deja a muchas personas fuera del proceso. Pregunta si es realista que puedan asistir aquellos a los que más les afectan las decisiones que se van a tomar.

* Ganar a toda costa. Cuando uno o más de los participantes consideran el consenso como un juego a ganar en vez de verlo como un proceso al cual se entra, se corre el peligro de que la reunión se convierta en la misma lata que la anterior forma de tomar decisiones. Pregunta si se les va a dar consideración justa a otras propuestas además de las de los «líderes».

* Un liderazgo pasivo-agresivo. Cuando los «líderes (como presidentes, directores ejecutivos, etc.) no dan información, instrucciones claras, ni guían bien el proceso, ya sea por incompetencia o por temor de parecer demasiado controladores, igual sabotean el consenso. Pídeles a los que «saben» que compartan su sabiduría y su experiencia para luego hacer espacio para que puedan participar los demás.

* Todos deciden todo. Adoptar esta estrategia innecesaria e impracticable es ir directo al fracaso. Pide que se delegue el poder de decisión a comités o grupos de trabajo más pequeños que incluyan a aquellos que se verán más afectados por las decisiones. Pide que se abran las decisiones estratégicas que afectan a toda la organización para que todos los miembros las puedan revisar y cuestionar.

* Vale todo. Los grupos que tratan de funcionar sin una estructura, un enfoque o lineamientos claros están destinados al fracaso. El caos indisciplinado no es lo opuesto del control jerárquico. Sugiere que el grupo adopte algunos lineamientos como los que se sugieren en «Acuerdos básicos».

* Salida negociada falsa. Cuando los antagonistas en un debate ceden a un acuerdo que todos pueden apoyar pero a nadie le gusta, es una salida negociada falsa. A la hora de implementarla, va a tronar por falta de compromiso real. Sigue buscando una solución que genera entusiasmo, alegría y solidaridad

Acuerdos básicos

Parar lograr consenso y evitar caos en las reuniones, el grupo necesita adoptar unas normas de conducta. El facilitador debe presentar los acuerdos básicos como una propuesta al principio de la reunión. Una vez que el grupo los ha aceptado, es la responsabilidad del facilitador de asegurar que el grupo respete sus propios normas. A continuación presentamos algunos de los posibles acuerdos básicos. Cada grupo tiene que escoger las normas que corresponden a sus necesidades y valores.

Lo mínimo:

* Usar un facilitador.

* Todos participan.

* Cada quien habla a título personal.

* No se vale interrumpir.

* Buscar la solución.

También útiles:

* Comenzar y terminar la reunión a tiempo.

* Contar con una agenda acordada y apegarse a ella.

* Sólo habla una persona a la vez.

* Escuchar con respeto.

* No se vale atacar verbalmente ni culpar.

* Confidencialidad (cuando corresponda)

* Silencio = consentimiento (Si no hablas significa que estás de acuerdo).

Otros acuerdos que usan algunos grupos:

* Alternar las intervenciones de hombres y mujeres.
* No se le permite intervenir dos veces sobre el mismo tema sino hasta   que todos los que quieran hablar por primera vez lo hayan hecho.
* Todas las personas que hablen que tengan la capacidad física de mantenerse en pie así lo harán. (Esto es particularmente útil en grupos grandes o en grupos en los cuales hayan participantes que tiendan a exponer por horas).
* Se sigue el siguiente orden de prioridad para tomar la palabra: (1) las personas de otros países; (2) las personas de origen indígena o   miembros de minorías étnicas; (3) los jóvenes de menos de 20 años; (4) las mujeres; (5) los hombres. Se trata del orden inverso al que se acostumbra a dar la palabra en nuestra cultura.
* Expresarse con claridad y honestidad.
* Tratar a todos con respeto y como iguales.
* Estamos de acuerdo en que podemos estar en desacuerdo.

Propuestas: chispas del proceso de consenso

Introducción

Una reunión fluye de manera armónica cuando hay: una agenda con la cual todos están de acuerdo, un buen facilitador y participantes con un alto nivel de motivación. Para elaborar una agenda es necesario que haya propuestas que incluyan las cuestiones que se necesitan discutir y / o decidir. Para muchos, elaborar propuestas es una capacidad nueva que necesitan adquirir.

Vale la pena aprender esta capacidad ya que se ahorra tiempo y esfuerzo cuando desde un inicio se introducen ideas y bosquejos de planes para luego discutir propuestas cuidadosamente elaboradas con base en las cuales hacer propuestas claras. Para que todos los asistentes a una reunión participen plenamente, todos deben sentirse capaces de hacer propuestas cuando resulte necesario.

Definición

Una propuesta es expresión de liderazgo y de responsabilidad personales a la vez. Es la chispa que enciende el fuego del proceso de consenso de manera no jerárquica.

Una propuesta consta de:

  1. una declaración que describe la acción a seguir con claridad
  2. una introducción por uno o más miembros del grupo.
  3. para enfocar y aclarar las ideas del grupo en relación a una
  4. una discusión y modificación conforme resulte necesario.
  5. para llegar a una decisión que todos puedan apoyar.
  6. un registro posterior en las memorias de la reunión.

Contenidos de una propuesta

* Título. Breve y explicito. No contiene el nombre del patrocinador.

Ejemplo: «Propuesta para la fiesta navideña» y no «Propuesta de José»

* Nombre(s) del/ de los patrocinador(es)

* Fecha cuando se propuso

* Resumen de lo que se trata.

* Antecedentes: historia, descripción del problema / la oportunidad

* Justificación / Objetivos

– qué se intenta lograr con la propuesta.
– por qué el grupo debe considerarla en ese momento.

* Acción a seguir: que se recomienda, incluyendo quiénes, cuándo, dónde y cómo,  incluyendo costos (cuando corresponda).

* Pros y contras: 3 beneficios posibles si la propuesta esta adoptada y 3 dificultades potenciales.

  • Alternativas a la propuesta (inclusive no hacer nada)

Pasos a seguir

1. Desarrollo de la idea y búsqueda de interés

Si deseas plantear una cuestión compleja o que requiera de mucho tiempo, consulta de antemano a cuanta gente te sea posible, sobre todo a quienes se vean más afectados por la propuesta o quienes tengan la experiencia o los conocimientos relevantes a la cuestión. Incluye sus sugerencias e inquietudes en la propuesta. De ser posible, deberás lograr que uno o más miembros «apadrinen» la propuesta. Si no consigues ningún apoyo para tu propuesta, entonces deberías considerar no presentarla o bien cambiarla.

2. Presentación de la propuesta

Se debe distribuir el texto íntegro de la propuesta (por correo, fax, correo electrónico, dándoselo personalmente a cada miembro del grupo, llevándolo a sus casas, fijándolo en algún lugar visible en forma de cartel, etc.) con suficiente tiempo para que todos los participantes tengan tiempo de leerla antes de la reunión.

3. Modificación

Se seguirá dando el proceso de enmienda de una propuesta a lo largo de cuantas reuniones necesite el grupo para resolver las dificultades o agregar elementos que la mejoren. Los miembros del grupo necesitarán tiempo para profundizar en la investigación o para reflexionar sobre las ideas.

4. Decisión

Una propuesta bien preparada y discutida a fondo que efectivamente responda a una necesidad real de la comunidad usualmente no toma mucho tiempo en pasar por el proceso de consenso y recibir el apoyo del grupo.

5. Registro en las memorias de la reunión.

Es importante que las palabras exactas de la propuesta consensada, todas las enmiendas, las razones para apartarse de la decisión y los nombres de las personas que participaron en la reunión queden registradas en las memorias. Las minutas sirven como « la última palabra » en caso de confusión acerca de la decisión o de la implementación de ella  . Las memorias además le permiten al grupo remontarse posteriormente al origen de sus decisiones.

Cuándo hacer una propuesta

* Cuando exista una idea clara y bien desarrollada que sea importante para la  misión del grupo.
* Cuando el grupo esté frustrado por una discusión aparentemente interminable y no logra pasar a la acción.
* Cuando se vea la necesidad de cambiar las políticas o los procedimientos      existentes en el grupo.
* Cuando así lo requieran las normas que rigen los procedimientos del grupo (por ejemplo, las solicitudes de ingreso al grupo, los gastos que excedan una cierta cantidad, cambios en el uso de la tierra, etc.).
* Cuando se quiera solicitar la exención de uno o algunos de los requisitos existentes.

Material extractado de

“INTRODUCCION AL PROCESO DE CONSENSO”

(por Beatrice Briggs, versión revisada marzo 2000)

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