EL MAÍZ

MaízLA SEMILLA DEL HOMBRE

Su pasado milenario, es un misterio. No se encuentra en forma silvestre en la naturaleza.

Es el vegetal más domesticado y especializado: sus semillas no se pueden dispersar por sí mismas. No puede vivir sin el hombre, y el hombre, el hombre amerikano, no puede vivir sin ella.

Por milenios ha sido y continuará siendo un alimento vital.

Es de las pocas plantas que le suministran a los humanos “pan y  vino”. También produce aceites, miel, vinagre, leña, azúcares, almidones, y además es un manjar para el ganado, las aves, los monos y toda clase de animales salvajes. Existen miles de variedades, pues se adaptó a todos los lugares  a donde llegó con el hombre para alimentarlo. Todas estas variedades se pueden cruzar entre sí y también con el Teosintle, el pariente más cercano del maíz, produciendo sin excepción plantas fértiles.

Se puede cultivar en todos los climas, desde el ardiente y tropical hasta el frío cercano al páramo.

El hombre la ha seleccionado por colores, cantidad de almidón, dureza del grano. Un parte de semilla sembrada produce 80, 100, 200, 300, ó 400 partes. Se cosecha a los 40 días, dos meses, tres meses, cuatro….según la variedad. Se consume en forma de crispetas (palomitas de maíz, pipocas, pochoclo, rosetas), cocinado (arepas, bollos, sancochos, guisos, sopas), horneado (tortas, bizcochos), en forma tierna (choclo, elote), asado; además en forma bebida, como la tradicional chicha, el atole, la mazamorra…..

Conozca la historia de esta maravillosa planta, la planta americana por excelencia.

Después de más de cien años de investigaciones, el origen del maíz sigue siendo un misterio. Muchas teorías han sido formuladas al respecto, pero todas ellas presentan inconsistencias. Es primordial anotar

que el maíz no se ha hallado en estado silvestre, cosa que si ocurre con las demás plantas de cultivo.

Una de las hipótesis más importantes sugiere que proviene del Teosintle por una mutación, cruzamiento con otro pasto extinguido, o por selección directa de los indígenas.

Se ha encontrado polen de maíz, o de su antepasado, de 60 mil años de antigüedad. Luego, en el registro arqueológico, encontramos restos de maíz, representaciones, cerámicas, metates, etc, que podemos ubicar, sin ser muy condescendientes ni muy ortodoxos, 5 mil años antes de nuestra era. ¿Qué pasó en ese larguísimo entreacto? ¿Por qué no se conocen formas intermedias?

Las respuestas a estas preguntas han sido dadas desde diversos puntos de vista: en muchos países se encuentran cada vez más, “pruebas irrefutables”, que nos hablan de la antigüedad del maíz en esos territorios. México, Perú, Colombia, Bolivia, Centroamérika o Suramérika han sido designados como supuestos centros originarios de la planta. Lo único que podría inferirse claramente, es que el maíz en tan, pero tan antiguo, en todos esos lugares, que posiblemente nunca develemos su origen.

Las genealogías de las diferentes variedades que encontramos actualmente, son excesivamente complejas, muchas especies son producto de hibridaciones secundarias o terciarias. No todas las variedades se pueden clasificar como razas, por ser híbridos o mezclas recientes. Las razas modernas incipientes, aquellas que se suponen formadas en la época de la colonia (siglos XVI, XVII y XVIII), no han alcanzado aún una diferenciación suficiente que permita reconocerlas como razas.

El maíz es un caso único en el reino vegetal. Es la única planta cultivada domesticada por completo (no se puede reproducir si el hombre no dispersa sus semillas) y además es la que posee la mayor diversidad!!!

El maíz es ingeniería genética aplicada!!! Son cientos de semillas protegidas por una cobertura, tan apretadas, que si germinaran solas al mismo tiempo, competirían entre sí hasta aniquilarse.  La “semilla del hombre” –como es llamada en una de las tantas lenguas indígenas- es el testimonio vivo de la antigüedad del hombre amerikano y su cultura.

Los genetistas botánicos calculan no menos de 20.000 años para el tránsito de la planta originaria, hasta el maíz. Los primeros recolectores y hortícolas de Amérika descubrieron la planta quizá por accidente, al calentarla al fuego y ver que los granos explotaban como crispetas o popcorn (maíces reventadores).

Luego empezaron a plantarla, con su cultura pausada y ecológica. La fueron seleccionando, escogiendo los mejores granos de las mejores mazorcas, año tras año, siglo tras siglo….la fueron adaptando poco a poco a los distintos pisos térmicos de los Andes, para que les sirviera de alimento, de bebida estimulante y ritual,   semilla regalada por los dioses de la naturaleza a los hombres.

Con el tiempo los beneficios de una agricultura a base del maíz se hicieron evidentes, pues al moler las semillas se podía obtener una harina que podía ser almacenada con facilidad y por mucho tiempo, y que podía consumirse cocinada, asada y de muy diversas formas . De modo que las distintas comunidades que la utilizaron obtuvieron una buena fuente de proteínas que permitió sustentar un número cada vez más creciente de personas, y así nos encontramos en los albores de la agricultura y las sociedades complejas hace unos 10 mil años.

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