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SOMOS ALMAS QUE UTILIZAN UN CUERPO

Posted in >>>Elementos para nutrir la cosmovisión del Trueke on 23 junio 2009 by nonosllamamosplata

desde-el-almaEL CUERPO

El cuerpo es el personaje central en el sueño del mundo. Sin él no hay sueño, ni él existe sin el sueño en el que actúa como si fuese una persona digna de ser vista y creída.

Ocupa el lugar central de cada sueño en el que se narra la historia de cómo fue concebido por otros cuerpos, cómo vino al mundo externo al cuerpo, cómo vive por un corto tiempo hasta que se muere, para luego convertirse en polvo junto con otros cuerpos que, al igual que él, también mueren.

En el breve lapso de vida que se le ha concedido busca otros cuerpos para que sean sus amigos o sus enemigos. Su seguridad es su mayor preocupación; su comodidad, la ley por la que se rige. Trata de buscar placer y de evitar todo lo que le pueda ocasionar dolor. Pero por encima de todo, trata de enseñarse a sí mismo que sus dolores y placeres son dos cosas diferentes, y que es posible distinguir entre ellos.

El sueño del mundo adopta innumerables formas porque el cuerpo intenta probar de muchas maneras que es autónomo y real. Se engalana a sí mismo con objetos que ha comprado con discos de metal o con tiras de papel moneda que el mundo considera reales y de gran valor. Trabaja para adquirirlos, haciendo cosas que no tienen sentido, y luego los despilfarra intercambiándolos por cosas que ni necesita ni quiere.

Contrata a otros cuerpos para que lo protejan y para que coleccionen más cosas sin sentido que él pueda llamar suyas. Busca otros cuerpos especiales que puedan compartir su sueño. A veces sueña que es un conquistador de cuerpos más débiles que él. Pero en algunas fases del sueño, él es esclavo de otros cuerpos que quieren hacerlo sufrir y torturarlo.

Las aventuras del cuerpo, desde que nace hasta que muere, son el tema de todo sueño que el mundo jamás haya tenido. El “héroe” de este sueño jamás cambiará, ni su propósito tampoco. Y aunque el sueño en sí adopta muchas formas y parece presentar una gran variedad de lugares y situaciones en los que su “héroe” cree encontrarse, el sueño no tiene más que un propósito, el cual se enseña de muchas maneras.

Esta es la lección que trata de enseñar una y otra vez: que el cuerpo es causa y no efecto. Y que tú que eres su efecto, no puedes ser su causa. De esta manera , tú no eres el soñador, sino el sueño. Y, por lo tanto, deambulas fútilmente entrando y saliendo de lugares que él maquina. Que esto es todo lo que el cuerpo hace, es cierto, pues no es más que una figura en un sueño. Mas ¿quién reaccionaría ante las figuras de un sueño a no ser que las considerase reales? En el instante en el que las reconoce como lo que verdaderamente son, éstas dejan de tener efectos sobre él porque entiende que fue él quien les dio los efectos que tienen, al causarlas y hacer que pareciesen reales.

¿Cuán dispuesto estás a escaparte de los efectos de todos los sueños que el mundo jamás haya tenido? ¿Es tu deseo no permitir que ningún sueño parezca ser la cusa de lo que haces? Nadie que esté dormido y soñando en el mundo recuerda el ataque que se infligió a sí mismo. Nadie cree que realmente hubo un tiempo en que no sabía de cuerpos y en el que no habría podido concebir que este mundo fuese real. De otra manera se habría dado cuenta de inmediato de que estas ideas son una mera ilusión, tan ridículas que no sirven para nada, excepto para reírse de ellas.

¡Cuán serias parecen ser ahora! Y nadie puede recordar aquel entonces cuando habrían sido motivo de risa e incredulidad.

Devolvámosle al soñador el sueño del que se desprendió, el cual él percibe como algo que le es ajeno y que se le está haciendo a él. Una diminuta y alocada idea, de la que el Hijo de Dios olvidó reírse, se adentró en la eternidad, donde todo es uno. A causa de su olvido ese pensamiento se convirtió en una idea seria, capaz de lograr algo, así como de tener efectos reales. Juntos podemos hacer desaparecer ambas cosas riéndonos de ellas, y darnos cuenta de que el tiempo no puede afectar la eternidad. Es motivo de risa pensar que el tiempo pudiese llegar a circunscribir a la eternidad, cuando lo que ésta significa es que el tiempo no existe.

Una intemporalidad en la que se otorga realidad al tiempo; una parte de Dios que puede atacarse a sí misma; un hermano separado al que se considera un enemigo y una mente dentro de un cuerpo son todos diferentes aspectos de un círculo vicioso, cuyo final empieza en su comienzo y concluye en su causa. El mundo que ves te muestra exactamente lo que creíste haber hecho. Excepto que ahora crees que lo que hiciste se te está haciendo a ti.

La culpabilidad que sentiste por lo que habías pensado la proyectaste fuera de ti mismo sobre un mundo culpable que es el que entonces sueña tus sueños y piensa tus pensamientos por ti. Es su venganza lo que recae sobre ti, no la tuya propia. Te mantiene estrechamente confinado a un cuerpo, al que castiga por todos los actos pecaminosos que éste comete en su sueño. Y no puedes hacer que el cuerpo deje de cometer sus actos depravados porque tú no eres su hacedor y, por lo tanto, no puedes controlar sus acciones, su propósito o su destino.

Has concebido una diminuta brecha entre las ilusiones y la verdad para que sea el lugar donde reside tu seguridad y donde lo que has hecho mantiene celosamente oculto a tu Ser. Aquí es donde se ha establecido un mundo enfermizo, que es el que los ojos del cuerpo perciben. Aquí  están los sonidos que oye, las voces para las que sus oídos fueron concebidos. Sin embargo, los panoramas y los sonidos que el cuerpo percibe no significan nada. El cuerpo no puede ver ni oír. No sabe lo que es ver, ni para qué sirve escuchar. Es tan incapaz de percibir como de juzgar; de entender como de saber. Sus ojos son ciegos; sus oídos, sordos. No puede pensar, y, por lo tanto, no puede tener efectos.

¿Qué se ha perdido por dejar de ver lo que carece de causa? ¿y dónde está el sacrificio, una vez que el recuerdo de Dios ha venido a ocupar el lugar que antes ocupaba la pérdida? ¿Qué mejor modo hay de cerrar la diminuta brecha entre las ilusiones y la realidad, que dejar que el recuerdo de Dios fluya a través suyo, y la convierta en un puente en el que sólo un instante es suficiente para transponerla? Pues Dios la ha cerrado consigo Mismo. Su recuerdo no ha desaparecido ni ha dejado al Hijo encallado para siempre en una costa desde donde puede divisar otra a la que nunca podrá llegar. Su Padre ha dispuesto que él sea elevado y llevado dulcemente hasta ella. Él ha construido el puente, y es Él Quien transportará a Su Hijo a través de él. No temas que Él vaya a dejar de hacer lo que es Su Voluntad, ni que vayas a ser excluido de lo que Ésta dispone para ti.

¿Podría haber creado Dios algo para que enfermase? ¿Y cómo podría existir algo que Él no hubiese creado? No permitas que tus ojos se posen en un sueño ni que tus oídos den testimonio de una ilusión. Pues los ojos fueron concebidos para que viesen un mundo que no existe, y los oídos, para que oyesen voces insonoras. Mas hay otros panoramas y sonidos que sí se pueden ver, oír y comprender.

Pues los ojos y los oídos son sentidos sin sentido, y lo único que hacen es relatar lo que ven y lo que oyen. Mas no son ellos los que ven y oyen, sino tú, quien ensambló cada trozo irregular, cada migaja y fragmento absurdo de prueba para que diera testimonio del mundo que deseas.

No permitas que los ojos y los oídos del cuerpo perciban estos innumerables fragmentos dentro de la brecha que tú te imaginaste, ni permitas que persuadan a su hacedor de que sus fabricaciones son reales.

El que castiga el cuerpo está loco, pues ahí es donde ve la diminuta brecha, que, sin embargo, no está ahí.  El cuerpo no se ha juzgado a sí mismo, ni se ha convertido en lo que no es. No procura hacer del dolor un gozo, ni espera encontrar placer duradero en lo que no es más que polvo. No te dice cuál es su propósito, ni tampoco puede él mismo entender para qué es. No hace de nadie una víctima porque tampoco tiene una voluntad propia, ni tampoco preferencias o dudas. No se pregunta lo que es. Por lo tanto, no tiene necesidad de competir. Se puede hacer de él una víctima, pero no puede considerarse a sí mismo como tal. No acepta ningún papel, sino que hace lo que se le dice sin atacar.

Atribuir la responsabilidad de lo que ves a aquello que no puede ver, y culparlo por los sonidos que te disgustan cuando no puede oír, es ciertamente una perspectiva absurda. El cuerpo no sufre el castigo que le impones porque no tiene sensaciones. Se comporta tal como tú deseas que lo haga, pero nunca toma decisiones. No nace ni muere. Lo único que puede hacer es vagar sin rumbo por el camino que le hayas indicado. Y si cambias de rumbo, camina con igual facilidad por esa otra dirección. No se pone de parte de nada ni juzga el camino que recorre. No percibe brecha alguna porque no odia. Puede ponerse al servicio del odio, pero no puede por ello convertirse en algo odioso.

Lo que odias y temes, deseas y detestas, el cuerpo no lo conoce. Lo envías a buscar separación y a que sea algo separado. Luego lo odias, no por lo que es, sino por el uso que has hecho de él. Te desvinculas de lo que ve y oye, y odias su debilidad y pequeñez. Detestas sus actos, pero no los tuyos. Mas el cuerpo ve y actúa por ti. Él oye tu voz. Y es frágil e insignificante porque así lo deseas. Parece castigarte, y así, merece que le odies por las limitaciones que te impone. No obstante, eres tú quien lo ha convertido en el símbolo de las limitaciones que quieres que tu mente tenga, vea y conserve.

*Preparado por Hilario Pedraza Torres para el combo del Trueke Paisa.

Tenjo, 30 de Agosto de 2003

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EL RITUAL DE LA PALABRA

Posted in >>>Elementos para nutrir la cosmovisión del Trueke on 21 junio 2009 by nonosllamamosplata

parhablandoFORMACIÓN Y DESARROLLO HUMANO

Los humanos somos, ante todo, seres sociales, de familia, grupo, cofradía o comunidad.  Esa condición se establece por medio de las relaciones, y las relaciones se realizan básicamente fundadas en la comunicación verbal –la palabra. Si el proceso de la comunicación funciona adecuadamente en cualquier grupo humano –en el sentido de que haya entendimiento- se habrá allanado el camino para que

pueda avanzarse en la identificación y desarrollo de sentidos, acuerdos y propósitos comunes con un alto grado de certidumbre. Esto es muy importante en la función académica – y particularmente en las ciencias humanas-, tanto en el campo de la docencia misma, como en la proyeciión de los saberes hacia el entorno social, pues se traduce en acciones de conjunto -pertinentes, eficientes y efectivas- que aseguran los cambios necesarios para el desarrollo humano.

La cualificación de la palabra –en cuanto a ordenarla e imprimirle trascendencia- es lo que llamo Ritual de la Palabra, que opera como sin par recurso metodológico y pedagógico en cualquier proceso que implique un grupo humano con propósitos trascendentes.

El Ritual de la Palabra se ha tomado, con los debidos ajustes y traducciones a la ideología occidental, de pueblos indígenas del Amazonas Colombiano que, al ser portadores de la tradición oral, manejan con maestría la comunicación. El Ritual de la Palabra es concomitante con los conocimientos experiencial y simbólico –que se explicarán más adelante- en tanto se nutre de ellos y los dinamiza para completar el proceso de la comunicación, que ilumina todos los órdenes de la vida social o comunitaria.

Por ahora ocurre que, en la formación académica, en el ejercicio profesional, en la acción institucional o en los emprendimientos propiamente comunitarios, las buenas intenciones se ven obstaculizadas, mermadas o diluídas por el surgimiento de episodios de confusión, impertinencia o conflicto que el ejercicio de la planeación no puede anticipar y cuya prevención o resolución, en la gestión misma, exige  aptitudes y actitudes generalmente excluídas de las consideraciones y de la vida misma de las personas implicadas. Así las cosas,  un balance concienzudo y honesto de resultados, en cualquiera de esos ámbitos, es muy probable que ponga en evidencia una ineficacia acompañada de  frustración,   escepticismo y  desesperanza.

En términos del lenguaje usado en la administración empresarial, el Ritual de la Palabra incide de manera contundente en un incremento substancial de una productividad humana que, en este caso,  forma parte de un circuito ascendente de vida, pues da curso a las inusitadas capacidades de sabiduría inmanentes  a todos los seres humanos y, por sonsiguiente, implica un sentido de construcción social erigido sobre el bienestar y la realización personal. Considero esta visión como esencial dentro de la ciencia antropológica.

La comunicación, entonces, implica un encuentro ritual dialogado (el Ritual de la Palabra) en el que, en torno a un tema, los participantes, de manera ordenada, comparten sus experiencias (conocimiento experiencial) a la luz de la Palabra de Vida (principios de vida), para buscar un propósito común y los medios necesarios para alcanzarlo. La parte final del ciclo de la comunicación incluye el cumplimiento de los compromisos adquiridos (obras, actitudes, comportamientos…), cuya evaluación será materia de un siguiente Ritual de la Palabra, para hilvanar así un tejido ininterrumpido que, a la larga, es el tejido de la propia vida.

DESCRIPCIÓN DEL RITUAL DE LA PALABRA

Con el Ritual de la Palabra se propicia la introducción de la dimensión espiritual en la experiencia, tal como ocurre en nuestros pueblos indígenas, que para establecer sus relaciones y formar comunidad se inspiran en profundos principios universales que ellos denominan la Formación del Ser. Teniendo  la experiencia como factor primordial de su  acción, el Ritual de la Palabra es accesible a todos los seres humanos con capacidad de razonar y bajo el principio de una igualdad en el encuentro que permite  hablar libremente de la vida desde la vida misma y llegar a la unidad de propósito, que es imprescindible en cualquier trabajo colectivo.

El Ritual de la Palabra es el principal recurso de comunicación de los pueblos indígenas colombianos y americanos que fundamentan sus culturas en la tradición oral. El encuentro de los miembros de la comunidad para efectuar sus diálogos ocurre en la casa ceremonial (Maloca, Kankurua, Cuca, Chunzuá, Nunhue, Tipi, Cansamaría… ) y tiene connotaciones sagradas en tanto que implica el cultivo de la vida a profundidad o, en otros términos, la re-significación de la vida.

La clave es dar lugar a la abundancia espiritual desde la que se pondera, con sabiduría, el bienestar material, todo ello confiriendo orden y contenido a los diálogos para propiciar un ambiente ritual en el que pueda fluir la Palabra de Vida. Este hermoso regalo de nuestras culturas ancestrales ha sido  puesto a prueba con felices resultados en la sociedad mestiza desde hace seis años y en  diferentes grupos humanos: universidades, colegios, organizaciones de la sociedad civil, familias, desadaptados, drogadictos, pobres, ricos, burócratas…

El Ritual de la Palabra implica el desarrollo de cuatro momentos: pensamiento, corazón, palabra y acción. Es un proceso que comienza en el pensamiento, que luego se lleva al corazón, se expresa en palabra y necesariamente debe terminar en actitudes, comportamientos u obras que beneficien a la colectividad. En últimas, se habla desde la obra (por sus frutos los conoceréis y ellos se conocerán a sí mismos), de tal manera que sin ésta es imposible la comunicación.

El momento del pensamiento

Implica pensar positivamente, en correspondencia con el Pensamiento del Padre Creador, reflejado en la Ley de Origen y los principios de vida. No hay que mantener pensamientos secretos porque todo pensamiento secreto o privado es dañino: para el que lo piensa, porque niega su identidad, que radica en la pureza, e impide la unión con el otro; para el universo, porque el pensamiento cobra forma en cualquier nivel. La exclusividad de los pensamientos positivos hace de la mente un altar para recibir los pensamientos revelados que vienen del Espíritu del Padre. Así es que opera la sabiduría en los ancianos sabedores.

El momento del corazón

Todo pensamiento, antes de expresarlo en palabra, se lleva al corazón para endulzarlo. Si son los pensamientos negativos, para que al expresarlo no produzcan ataque sino la sanación del que los dice. Los positivos para que lleguen directamente al corazón de los oyentes y los acojan en su mente  y en su vida.

El momento de la palabra

El pensamiento que se ha llevado al corazón necesariamente se expresará en palabra dulce, palabra amorosa, que no ataca ni hiere sino que atrae, une, construye y va por el camino de la verdad.

En este momento la palabra personal pasa al dominio público, se exigen las siguientes condiciones o cualidades concurrentes e íntimamente relacionadas:

¨     Precisión del significado. Se requiere consenso sobre el significado de lo que se habla, para que pueda haber un principio de entendimiento. El significado proviene de la unión de razón y corazón.

¨     Saber Hablar y Saber Escuchar. En la comunicación el ser es su palabra y al ser se le conoce mediante el acto de compartirlo. Esto significa que quien habla se entrega íntegramente a los demás en su palabra. Así mismo, los que escuchan son conscientes de la importancia de esa palabra; son, a la vez, testigos y aprendices de la misma y, por ello, al escuchar también dedican todo su ser. El ritual no admite charlatanería, dispersión, controversias ni cuchicheos. Saber hablar y saber escuchar propician el entendimiento, la confianza, la armonía, la unión  y la paz.

¨     Sinceridad. Implica publicar mansamente los pensamientos privados para sanar la mente y establecer relaciones de confianza con los demás. “En el canasto mente no se deben guardar frutos podridos junto a los frutos buenos, porque los dañan”, dicen los sabios indígenas.

¨     Confianza. Confiar significa depositar la fe en las propias capacidades de darse  en la palabra y en las de los demás participantes. En el encuentro se alcanza un clima de confianza que excluye temores y reticencias. Lo que cada quien expresa merece el respeto de los demás. No hay burlas, reclamaciones o “contrapunteos”. Siendo así, a la larga se verifica que quien habla, de alguna manera está exteriorizando algo que los demás tienen dentro de sí pero que no lo reconocían.

¨     Unidad de propósito. Este es el resultado que debe darse luego de cumplir una etapa de diálogo donde se exponen, complementan y depuran los puntos de vista concurrentes.

¨     Compromiso. Quien publica su palabra asume un compromiso sagrado frente a sí mismo, al Padre  Creador y a sus hermanos, los que le escuchan. Colectivamente el compromiso se centra en el cumplimiento de la unidad de propósito.

Adicionalmente, el ritual del encuentro hace imperativo cultivar personalmente los siguientes atributos, que se traducen directamente en la formación del ser:

  • Voluntad. Es la capacidad de establecer un propósito y de mantenerse fiel a su cumplimiento.
  • Atención. Conlleva una entrega plena al diálogo, tanto en el hablar como en el escuchar.
  • Concentración. Implica mantenerse centrado en el tema que se trata en el diálogo.
  • Paciencia. Disposición para permanecer conectado con el diálogo cualquiera que sean sus características. Implica no juzgar ni descalificar lo que ocurre.
  • Memoria. Para fijar en la mente los aspectos esenciales del diálogo.
  • Tolerancia. Es la aceptación del otro (o de su palabra) tal como se manifiesta, sin alterar el estado de ánimo ni disminuir la atención y la concentración.
  • Mansedumbre. No hay que entrar en polémicas (“contrapunteos”), disputas o conflictos. Se traduce en mantener serena la mente en todo momento.
  • Generosidad. Es la aptitud de dar el máximo de la propia palabra (o de las experiencias propias) para obtener apoyo en la superación de las propias viscisitudes,  ayudar a los otros en la resolución de sus problemas, y concurrir constructivamente en los asuntos colectivos, en procura de que la reunión sea fructífera en sus resultados.
  • Mentalidad abierta. Hay que ser receptivo a la palabra del otro, cualquiera que sea su inspiración ideológica o religiosa, con la seguridad de que siempre habrá algo que beneficiará al oyente. Es lo contrario del sectarismo, el dogmatismo y la autosuficiencia.
  • Alegría. Esta condición anímica proviene de entender que cuando se amplía el horizonte de la vida no se puede esperar sino alegría,

El momento de la obra

Como conclusión obvia tendrá que haber una obra que simultánemanete será de satisfacción personal y de servicio a la comunidad.

Si se guarda coherencia en todos los momentos, también habrá:

¨     Amor al trabajo. Quien se compromete lo hace desde su ser, a sabiendas de que se realiza vitalmente con ello. Por lo tanto su obra o sus actos serán cumplidos en el amor, es decir, serán de servicio y constituirán una extensión del amor mismo.

¨     Eficiencia, eficacia y calidad = Productividad. La obra que es resultado de la coherencia y del amor, no puede sino traducirse en el óptimo uso de los recursos disponibles, en la generación de abundancia espiritual y  material, en ejemplo y en una excelente calidad de su resultado.

¨     Integración del ser. Quien guarda coherencia con estos momentos de la comunicación integra su ser, comienza a saber quién es y a conocerse a sí mismo. Antes estaba fragmentado: no sabía si él era el que pensaba, el que hablaba, el que decía o el que hacía; ahora solamente tiene que estar alerta para mantenerse permanentemente en ese estado de unidad.

Mediante el Ritual de la Palabra se llega a la comunión y a la armonía, es decir, a la auténtica comunicación. Sin comunicación, no hay entendimiento, y sin entendimiento no puede haber paz ni digna convivencia. Cuando no hay comunicación se da vía libre al engaño, la desconfianza, el conflicto, y se tiende al caos.

El Ritual de la Palabra se realiza en sesiones siempre públicas y encaminadas a introducir la dimensión espiritual en todas las acciones cotidianas. El desarrollo del encuentro comienza con la palabra informal que da cuenta de los sucesos y experiencias ocurridos desde que se realizó la sesión anterior; avanza luego a la palabra de vida en sus modalidades de consejo, trabajo, abundancia y comunidad; y termina con el cierre o entrega al Padre Creador para que ilumine y acompañe los compromisos adquiridos por los asistentes. Se entiende, entonces, porqué el Ritual de la Palabra es un excelente recurso metodológico para  levar el ejercicio de la enseñanza aprendizaje propio de la Carrera de Antropología. Se trata de poner en su estructura los diferentes temas que conforman el currículo para ir asentando y experienciando paulatinamente el conocimiento que se quiera abordar.

Este secuencia conlleva una paulatina limpieza de la mente para posibilitar la auténtica comunicación (o común unión) que es requisito para llegar a la unidad de propósito, condición indispensable en todos los trabajos colectivos.

El Ritual de la Palabra ofrece los siguientes beneficios:

–         Introduce la dimensión espiritual en la academia y en su proyección profesional. Por dimensión espiritual se entiende el establecimiento de las relaciones humanas basadas en  una clara dirección hacia la fraternidad.

–         Integra ontológicamente la condición mental del ser humano, como punto de partida para el conocimiento de sí mismo y el entendimiento de la vida.

–         Genera indisolubles lazos de unión que garantizan la formación de una comunidad real donde quiera que se cumpla una acción de promoción social.

–         Mejora progresivamente las relaciones sociales, en el sentido de dar aliento a  atributos tales como la confianza, la tolerancia, el diálogo sereno y el entendimiento, entre otros. Esto – a su vez – genera la paz interior en la persona, que es la piedra angular de la paz social. Correlativamente se baja la intensidad al conflicto, pasando paulatinamente de acciones resolutorias a experiencias preventivas.

–         Es aplicable en todo encuentro de seres humanos y a cualquier tema de interés colectivo. Por lo tanto, puede iluminar, ordenar y enriquecer todos los contenidos curriculares. No obstante alcanza óptimo resultados en los desarrollos de significativo contenido social.

–         Extiende su impacto a otros ámbitos sociales, como el familiar, el laboral, el educativo, la salud, el manejo ambiental, el servicio social, el arte … en la medida en que quien asume éste método  de comunicación,  la lleva a todos los escenarios posibles de sus relaciones.

–         Humaniza y confiere  eficacia y productividad en la función académica.

–         En términos de gestión, fortalece la pertinencia de los proyectos pertinentes y “da la vuelta” o “endulza” los que no lo son.

EL CONOCIMIENTO EXPERIENCIAL

Como ya se señaló, el conocimiento experiencial es una extensión del Ritual de la Palabra, del que en alguna medida se origina y al que nutre. Corresponde al momento de la obra (en el que se llegó hasta el propósito y el compromiso), pero lo trasciende en tanto que la acción se cumple por fuera del Ritual aun cuando retorna a este ya como experiencia para evaluar o compartir.

Es un excelente recurso pedagógico en cuanto implica que se enseña a vivir… ¡viviendo!; se enseña con el ejemplo o, en otras palabras, sólo se enseña lo que se puede hacer, y lo enseña quien sabe hacerlo; es ahí donde se configura la autoridad de quien orienta o dirige, inspirando una pedagogía que siempre incluye los niveles espiritual y material (o actitudinal). En el caso del Programa de Antropología, junto con el conocimiento simbólico se toma como un eje transversal que se desarrollará aparejado con el Ritual de la Palabra.

El conocimiento experiencial es la sabiduría  de la vida para la vida. Por lo tanto excluye erudición, charlatanería, vanas teorizaciones, especulaciones e incumplimientos. Lo que se piensa se lleva al corazón, se dice, se hace y de esta manera se enseña. Es un principio que pone la justa medida del hablar y exige saber escuchar. Esto es aplicable dentro de cualquier grupo social, sin discriminaciones educativas, raciales, de edad o de género.

CONOCIMIENTO SIMBÓLICO

La educación propia de los pueblos indígenas cuenta con otro excepcional recurso pedagógico para la formación del ser: el conocimiento simbólico. La tradición oral es portadora de innumerables símbolos asociados a los seres de la naturaleza y sus relaciones, a la chagra, a la construcción de sus malocas, al arte, a la música, a los objetos fabricados, a los elementos rituales, a la alimentación y a las mismas personas, entre otros.

Estos símbolos surgen de la traducción de la percepción sensorial  a interpretaciones mentales trascendentes que alimentan el bagaje espiritual de la comunidad.

El conocimiento simbólico es esencia de la palabra de la tradición oral, está presente en el mito, se sirve de la metáfora y la organiza, e ilumina el  conocimiento experiencial. Ha tomado la  sabiduría de la naturaleza y elementos de ésta, para convertirlos  en pensamiento que da sentido al ser humano  y nutre toda la estructura de la palabra, para luego quedar inmerso en todas las aplicaciones esta. La maloca, por ejemplo, en su construcción incorpora narraciones con conocimiento simbólico; luego de terminada se convierte en una pletórica expresión simbólica (microcosmos) que en sí misma es un “libro” de sabiduría.

El conocimiento simbólico, también, es el que preserva y recuerda el significado espiritual de las plantas sagradas y los elementos rituales en tanto que comprometen a la mente a ponerse en aptitud de comunicación con el Padre Creador.

El conocimiento experiencial está erigido sobre las circunstancias espacio temporales de cada experiencia, en tanto que el conocimiento simbólico simplemente ya está ahí para que lo reconozca la palabra.

*  Preparado por Hilario Pedraza Torres para el combo del Trueke Paisa. Tenjo, agosto 30 de 2003.

PENSAMIENTO ANCESTRAL Y TRUEKE

Posted in >>>Elementos para nutrir la cosmovisión del Trueke on 21 junio 2009 by nonosllamamosplata

el-destinodelos-

Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta:   ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve.

Don Juan Matus.


La crisis total que nos amenaza a nosotros, a nuestro mundo e incluso a nuestra biosfera, fluye de la esencia misma de nuestra cultura: el “mito original” sobre el cual ha sido construida.

El «mito original» adquiere el rol de ente normativo y, por lo tanto generador de cultura, según el relato del acontecimiento en el libro del Génesis:

«… Dios los bendijo diciendo: Creced y multiplicaos, llenad la tierra y dominadla»

Génesis, capítulo 1 versículo 28.

Este mandato otorgó sanción divina, por lo menos dentro de la cultura Occidental a lo que habría de convertirse en aspiraciones ilimitadas de expansión y conquista, que inevitablemente desembocaron en dominio, explotación y en el establecimiento de jerarquías de clase.

El hecho indiscutible es que los seres humanos, especialmente los hombres, como también lo indica  el relato del Génesis, fueron puestos por encima de la naturaleza que se extendía a su alrededor con el propósito exclusivo de servirlos. El mandato era de someter a la naturaleza, y como tal sólo podía estimular acciones y emociones de arrogancia y desdén para con el entorno, así como para aquellos seres humanos más débiles o menos inclinados a involucrarse en juegos de poder y dominio.

Un «mito original», debido al programa teleológico que implica, es un generador de cultura; incluso  de una cultura -y esto deber enfatizarse- que, siendo capaz de dar vida y fuerza a una racionalidad adversa al mito, paradójicamente llega a su aparente madurez cuando el comportamiento humano se hace congruente con el «mito original», por mucho que éste haya sido olvidado, invalidado o abolido por una nueva racionalidad que, de hecho, nunca es nueva sino siempre antigua.

“Lo imaginario influye en las concepciones sociales más “científicas”, al igual que sobre las más “utópicas”. Estamos condicionados por la idea que nos hacemos del futuro”.

Rene Loureau

“Muchas discusiones infructuosas sobre la naturaleza de las expectativas podrían evitarse reconociendo desde el primer momento que las acciones conscientes del hombre son el resultado de sus creencias y de ninguna otra cosa”.

Nicholas Georgescu-Roegen

Las ideologías, especialmente las que se consideran a sí mismas como científicas, surgen inevitablemente como oposición al mito. No obstante, incluso al negarlo no logran eliminar su influencia (tal vez podríamos decir su «hechizo»), por la sencilla razón de que sus armas y argumentos racionales son parte intrínseca del ente cultural que el mito ha generado.

Sin embargo, resulta curioso que en relación con las inquietudes ecológicas o ambientales, ninguna ideología haya desacreditado la potencia del «mito original». En primer lugar, todas aceptan el crecimiento como indispensable, aunque difieren en cuanto a las formas y mecanismos más adecuados para la distribución de sus frutos. En segundo lugar, todas limitan sus inquietudes filosófico-políticas primarias a las relaciones de poder entre los hombres, a la vez que ignoran el poder directo que, tanto la naturaleza como la tecnología al nivel existencial, son capaces de ejercer en el destino de la humanidad. De hecho esto significa «ignorar dos de los tres factores básicos en el drama de la historia humana». En tercer lugar, todas cultivan una admiración ilimitada por la tecnología en cuanto instrumento para resolver problemas. Finalmente están de acuerdo en que uno de los medios inevitables para lograr un destino humano superior reside en el control y dominio de la naturaleza, para lo cual la tecnología representa de nuevo el arma principal.

Podría concluirse de lo antedicho que, aunque las ideologías difieren en su interpretación de las relaciones de poder entre los seres humanos, son básicamente iguales en cuanto al papel que asignan a la naturaleza, así como a la tecnología.

EL TRUEKE ES LEY DE ORIGEN

Lo cierto es que sabemos más de la Comuna de París que del Tawantinsuyo, tenemos la costumbre de mirar más para fuera que para dentro de esta tierrita que pisamos.

Vemos que todos los modelos económicos clásicos están fundados en el génesis occidental donde el hombre aparece por encima de la naturaleza y solo ha establecido prácticas  de dominación y conquista con su entorno.

Sin embargo aquí en Amerika podemos elegir entre todas las génesis de nuestras naciones indígenas, que poseen una belleza poética y fantástica muy distinta, pero que tienen algo en común, todas conciben al hombre como parte de la naturaleza.

Siempre nos hemos considerado como una parte mas de la totalidad del cosmos, por eso convivimos de igual a igual con la naturaleza y con nuestros semejantes. Durante milenios hemos sabido cultivar la vida en abundancia, sin explotar ni dañar .

Nunca hemos tenido el ego de considerarnos los “reyes de la creación”, es por eso que surge en nuestra vivencia espiritual, el respeto y la armonía.

Debemos refundar míticamente nuestra Amerika, las naciones indígenas tienen una ética ecológica, UN CAPITAL ALTERNATIVO, un saber ancestral que enseñarnos, la mejor nueva era.

Cada pueblo originario de Amerika se reconoce, decíamos, como “parte de la creación” y no como el centro de ésta, creados  por una Causa Suprema que les dio una Ley de Origen que guía sus relaciones sociales y con la naturaleza.

El trueque es ley de origen. Puede confirmarlo cada anciano sabedor en el mambeo de la palabra sagrada. Allí se funda su legitimidad y su legalidad. Tiene la fundamentación ética y ecológica del Pensamiento Ancestral de Amerika. Está directamente autorizado de arriba.

Los mercados locales de intercambio solidario basados en trueque están en la memoria ancestral porque siempre fueron nuestro sistema económico.

“La comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más Americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las primeras gentes, pero también pertenece a los tiempos que vienen y presiente un nuevo Nuevo Mundo.”

Eduardo Galeano

La economía ancestral se basaba en el equilibrio de las necesidades del Pueblo y los recursos naturales.

Nuestros ancestros han desarrollado nuestra propia filosofía de vida, nuestra ciencia y tecnología, nuestra espiritualidad. Ellos han sabido forjar nuestro destino de acuerdo a nuestro propio pensamiento, a nuestra propia planificación de nuestro espacio territorial, de acuerdo a nuestros propios principios de  reciprocidad, intercambio y complementariedad de la economía, de acuerdo a nuestras propias características culturales y espirituales, para la prosperidad y felicidad de nuestros pueblos.

Se habla de un nuevo localismo y no es ninguna novedad, miles de comunidades locales, interconectadas, compartían esta América antes de la llegada del pensamiento occidental.

Ahora sólo tenemos unas pocas y tristes naciones, saqueadas, ofendidas, humilladas, desangradas.

Que vuelva a haber  en nuestra América, grandes cultivos de maíz, cuarenta variedades de papa y la comida que necesitemos para alimentar a nuestros hijos. Ampliar nuestro merkado de trueke con clases de lenguas nativas, ceremonias y danzas americanas, tenemos nuestros propios magos o chamanes y ahora nuestros propios capitales redefinidos por nuestra creatividad y capacidad de trabajo y por la Pachamama, nuestra madre tierra.

Hagamos los pagamentos pero a nuestros dioses y no a su único dios: el dinero.  No seamos monoteístas del mercado sino politeístas del espíritu.

El dinero es el obstáculo entre la necesidad

y el satisfactor.

El trueke es el puente que salva ese obstáculo.

Sólo debemos cambiar de actitud, reflexionar sobre  todas las aberraciones que hemos cometido  en nombre de la razón y de nuestros egos grandes como catedrales, abandonar paulatinamente  la forma occidental y cristiana de creernos el centro del universo.  Comencemos con la tarea  de despertar de la sensibilidad en los seres humanos.

Sólo así detendremos nuestro ataque violento contra la vida.

Tenemos que recuperar la mística americana como MESTIZOS (mezclas que somos no quedando ya nadie puro). Recordemos que somos todos un solo corazón y que estamos juntos, nos duele la misma herida… que solo juntos podemos sanar…

y como dice el abuelo del amazonas “vengan todos, no se quede ni uno ni dos, abuelas,  abuelos, hijos, hijas que llegó el amanecer, llegó la aurora es el tiempo del despertar”

No nos hemos olvidado de nada, no debemos nada. Tenemos la fuerza basada aquí, de pie al sol,

Todo el mestizaje con las manos alzadas recibiendo la luz…

Amanecerá y veremos !!